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| Luna Puebla ~ Narradora |
Intento no ponerme a llorar ya que no estoy en el mejor sitio para expresar mis penas. Intento atender en clase pero es imposible, estoy demasiado triste. De repente un papel con pinta de notita aterriza en mi mesa, lo abro y veo que es una nota de mi amiga Marta.
Marta es una de mis dos amigas del orfanato. Tiene el pelo liso, rubio y con mucho volumen, nunca he visto un pelo tan perfecto como el de Marta, es muy alta creo que más o menos medirá 1’80, suele vestir con ropa de marca, normalmente vaqueros pepe jeans, camisetas de la bandera británica (cada vez de unas) y unas converse de color azul con los cordones de varios colores fosforitos. La verdad es que no sé de donde saca el dinero para comprar las cosas que tiene. Marta tiene 17 años y está en mi curso pero no porque haya repetido, si no porque cuando vivía con sus padres la maltrataban y en vez de ir al colegio la hacían trabajar en casa. Cuando llegó al orfanato tenía seis años y
nunca había ido a la escuela. Tuvo que empezar de cero pero era muy lista y la fueron subiendo cursos aunque solo ha subido tres cursos y no creo que vaya a subir más. Ella también tiene solo dos amigas, es muy maja solo que hace dos años, en el comedor del orfanato, le lanzó un cuchillo a un niño que la estaba molestando, no le dio pero desde entonces tiene mala fama, lo que me parece una tontería porque es muy simpática.
En la nota pone esto: ¡¡Importante!! Ven a las 7:30 a mi habitación. Tenemos que hablar. Marta
La miro y le hago un gesto afirmativo con la cabeza, supongo que no es nada importante pero no quiero fallarle a Marta porque cuando yo llegué al orfanato ella ya estaba, me ayudó a integrarme y a superar la muerte de mis padres así que se lo debo.
-Luna, repite lo que he dicho- Dice mi profesora.
Me tiene manía. Estoy segura. Nadie estaba atendiendo pero justamente me tiene que preguntar a mí, que casualidad.
Mi profesora se hace llamar Hª Conxa, con x. Es una monja, pero no lleva ni habito ni velo, suele ir vestida con camisas, faldas y zapatos (que en mi opinión son de hombre) todo muy pasado de moda. Me da religión y matemáticas. Creo que es la profesora más odiada de todo el orfanato, nunca ha sonreído (que yo sepa) y le gusta mucho castigar a la gente. Es muy gorda y bajita, tiene el pelo gris y corto y una cicatriz en la frente que da mucha grima cuando la miras.
-Mmm… No lo sé…-Digo, ¿Para qué mentir? Aunque hubiera atendido no me hubiera enterado, se me dan fatal las matemáticas.
-Hª Conxa, Luna no ha estado atendiendo porque se ha estado pasando notitas con Marta.
Como todo colegio (orfanato, reformatorio etc.) normal, siempre hay una chica irritante que le gusta hacerle la vida imposible a las más frikis (como yo). Ese es el caso de Abigail.
Abigail llegó al orfanato cuando tenía 12 años (yo también). Sus
padres ni han muerto, ni la han abandonado, si no que su madre es
periodista y su padre actor y como trabajan mucho no la pueden tener en casa, pero cada poco tiempo vienen a visitarla. Tiene el pelo marrón clarito y los ojos azules. Ella también viste con ropa de marca, pero aunque me cueste admitirlo, mejor que Marta. Hoy llevaba un vestido de la marca Ralph Lauren azul clarito que le queda genial porque le combina con los ojos. A mí no me cae bien, ni a Marta, pero se ve que a todo el mundo sí y yo, por desgracia, comparto cuarto con ella.
-Luna, trae eso aquí ahora mismo- Dice (o grita) la Hª Conxa.
Me levanto y con paso lento me voy acercando a donde está sentada, le doy la nota y me vuelvo a sentar. La Hª Conxa no es de las que te dejan pasar notitas así que me imagino que tendremos castigo.
-Me temo que a las 7:30 no estaréis disponibles porque vais a estar limpiando los baños.
Limpiar los baños, un castigo muy típico de la Hª Conxa, no es la
primera vez que tengo que limpiarlos, la semana pasada también tuve que limpiarlos, y no es que sea un castigo muy agradable…
Miro a Abigail que como siempre que me ponen un castigo tiene una
sonrisa en la cara y que me susurra: “Pringada”.
También miro a Marta, ella en vez de insultarme me sonríe, suele ser positiva en todo, incluso cuando le castigan.
Acaba la clase de matemáticas (¡¡Por fin!!), me levanto y voy hacia la puerta con los libros de mis siguientes asignaturas pero cuando voy a salir, noto como alguien me empuja. Es solo un segundo pero suficiente para hacer que pierda el equilibrio.
Me caigo y todos los libros se me esparcen por el suelo. La gente que entra y sale me pisotea a mí y a los libros. De repente veo como dos personas me dan la mano para ayudar a levantarme, una es la de Marta y la otra es la de un chico al que no he visto nunca.
El chico tiene el pelo marrón claro y va vestido con una camiseta
negra y unos vaqueros. Entonces me fijo en sus ojos, son de color miel que me suena haberlos visto antes, solo que él no me suena de nada.
Cojo sus manos que estiran para que me levante.
-Gracias-Digo dirigiéndome especialmente al chico.
-No hay de que-Dice Marta- Venga va, te acompaño a tu siguiente clase. ¿Qué te toca?
-Valenciano, con Empar.
Me giro para ver si sigue el chico y también me va a acompañar, pero ya no está…
-Ok, vamos
El aula de valenciano está cerca, lo suficiente cerca para que a Marta no le haya dado tiempo a preguntar por el chico, pero no lo suficiente cerca para evitar pasar por una pared. Pero no es una pared corriente.
Es la pared que más odio en el mundo, la que me hace sentir mal cada vez que paso por su lado, y la razón de eso es que en la pared pone en rotulador negro permanente “No te queremos”, pero no siempre ha puesto eso, antes ponía: “Luna no te queremos”. Solo que las dos únicas amigas que tengo se pasaron toda la mañana de un día limpiándolo para que no me sintiera mal.
Llegamos a clase y Marta me dice:
-Bueno, aquí está tu parada-Me da un abrazo y se aleja- No te creas que te has librado de contármelo.
Le hago un gesto con la mano y me quedo en la puerta pensando que
hacer. Es obvio que si entro me van a reñir por llegar tan tarde
(¡¡Pasan 15 minutos!!) y si no entro me voy a llevar un castigo de los buenos, así que tengo que entrar.
Entro en clase y todos me miran (Lo que faltaba, ser el centro de atención) La profesora es bastante buena (si no le pillas en un dia malo). Tiene el pelo cataño, ondulado por los hombros, los ojos oscuros marrones oscuro casi negros y es muy alta. Tiene de 35 a 43 años (vamos, yo le hecho esos) Lleva una camiseta morada, unos vaqueros, unas botas y un pañuelo en el cuello. En general es bastante simpática y explica muy bien, lo malo de ella es que tiene una voz que hace que te duermas.
-Luna, per qué arribes tan tard?
-Ho sent, he tingut un problema, no tornará a pasar
-Això espere, sentat.
Me dirijo a mi sitio al final de la clase, en clase estamos sentados por parejas elegidas por nosotros, yo voy sentada con mi otra amiga del orfanato (y de todo el mundo, vamos), Lorena.
Lorena llegó al orfanato a los tres años, su familia, ella, sus
padres, su hermana de cinco meses y su hermana gemela viajaban a
Noruega unas navidades y tenían que llegar a una casita arriba de una montaña pero estaba todo nevado y su coche resbaló y cayó montaña abajo, sobrevivieron ella y su hermana pequeña aunque murió en el hospital a causa de las heridas. Ella y yo nos entendemos bastante a causa de eso (que nuestros padres murieron). Lorena es muy buena persona, trata con cariño a todo el mundo (incluida Abigail) y ayuda a los demás aunque le hayan hecho pasar un mal momento. Tiene el pelo castaño, los ojos azules, la piel bastante pálida, solo que a ella le queda bien, y una altura normal para su edad. No suele ir vestida de una manera en especial, cambia mucho el tipo de ropa, una vez incluso
se puso un chándal y al día siguiente un vestido muy bonito de palabra de honor. Hoy lleva una camiseta con un dibujo en blanco y negro de una chica sacando una foto, una chaqueta vaquera, unos pantalones vaqueros azul claro (que por cierto son míos) y unos botines.
-Hola- La saludo
-Hola, ¿Qué te ha pasado? Y no me vale un problema, quiero detalles.
-Se me había perdido un libro
-Eso no te lo crees ni tú, te lo volveré a preguntar ¿Qué te ha
pasado? Y no quiero otra mentira.
Esa es otra característica de Lorena, sabe cuando estás diciendo una mentira.
-Xiques, silenci, estic diguent una cosa que entra a l’examen
Miro a Lorena con cara de “que se le va hacer” e intento atender a la explicación de Empar, lo que me resulta un poco difícil por su voz.
La clase de valenciano (como siempre) se me hace eterna, Empar no ha parado de explicar cosas que no he entendido, aunque, por suerte no ha mandado deberes.
Lorena y yo salimos de clase las primeras, bueno más bien Lorena sale y me arrastra tras ella.
-Cuéntame lo que te ha pasado
-No es tan interesante…
-Entonces me lo hubieras contado ya, anda va cuéntamelo.
-Vale- Ese vale lo digo de manera que suene vaaaale- Saliendo de
matemáticas Abigail me ha empujado y me he caído yo con los libros, entonces he visto que dos personas me tendían la mano para ayudarme a levantarme, una era Marta y la otra era un chico con ojos de color miel muy guapo que no conocía de nada.
-Entonces, ¿ese chico te gusta?
-¡No! Es solo que he sentido curiosidad- En realidad sí que me gusta un poco pero es que apenas le conozco.
-Ya ya…. ¿Y por eso has llegado tarde?
Cuando estoy a punto de responderle, el chico de los ojos miel pasa por delante nuestro pero nos ve y viene hacia nosotras.
-Hola, tú eres la chica de los libros.
-Encantada, soy Luna.
-Yo soy Ben.

Woooooow!!
ResponderEliminarNo tengo más que decir que eso. Me encanta esta historia! Es simplemente genial. Seguor así porfaa!!
Besos aplastantes!!
Mi blog(:
http://mundodeletrasymas.blogspot.com.es/
Gracias preciosa :) Me alegra que te guste.
ResponderEliminarEl siguiente es de Clare y creo que lo subira pronto ;)
Un besazoo. Tq
Gracias por leer con tanto fervor, pequeña.
ResponderEliminarVoy a intentar subirlo ahora. Deseadme suerte xD